7. El Amor
Y hablemos por fin de Amor. Ya ha llegado el momento de abordar semejante concepto, tan común, tan importante, tan sobreutilizado, tan desconocido en realidad.
Con esta publicación termina una serie de temas preliminares que introducen el plan de estudios comprendido en nuestro manual. A partir de la semana próxima, dará comienzo dicho programa. Hemos querido que sea el Amor el que corone este septeto inicial, porque entendemos que el Amor es la Esencia que origina, despliega y culmina el universo y su Orden Natural.
Así que hablemos de Amor.
Este sistema en el que vivimos -especialmente en los últimos años- se ha empeñado en dinamitar el lenguaje, debilitando palabras, conceptos y valores cruciales, sobre los que se cimenta la expresión humana genuina, la virtud y la comunicación. El uso ignorante, viciado, confuso, irrespetuoso e ilegítimo de muchos términos, que además aluden a las más excelsas realidades, los degrada, y con ello las ideas que, en nuestras mentes, estos sostienen.
El lenguaje es la herramienta humana fundamental. Gracias a él existe la posibilidad de expresarnos y compartir significados sobre los cuales construir el pensamiento, permitiendo así el despliegue de la esencia humana.
El entendimiento mutuo, la cooperación, la indagación conjunta y la construcción del conocimiento son lo que diferencia a esta magnífica especie de todas las demás que habitan el planeta. Las palabras hacen posible una comunicación profunda, compleja, certera y sólida. Viciando las palabras estamos perdiéndonos a nosotros mismos entre la demagogia y la confusión. Y esto lo hacemos todos días sin darnos cuenta, sin la menor consciencia, sin el menor cuidado.
De entre todos los términos degradados por este uso ilegítimo del lenguaje, el Amor -el más grandioso de todos los términos- es el que, probablemente, más ha sufrido a causa de esta perversión lingüística.
Mucho se habla de amor en todas partes. Escuchamos esta palabra hasta la saciedad, por los cuatro costados, a todas las horas del día, para referirnos a todo tipo de realidades absurdas que, en la mayoría de los casos, no es ya que no hagan referencia al amor, sino es que no albergan ni rastro de este. Sin embargo, se repite este término hasta el hartazgo, de forma que lo hemos vaciado de todo contenido, dejándolo prácticamente inutilizable, siendo el término de los términos.
¿Qué es el amor? Porque creemos que amamos y pronunciamos esa palabra prácticamente todos los días, pero...¿sabemos lo que significa? ¿Sabemos lo que decimos exactamente cuando la utilizamos?
Contemplando una sociedad que habla de amor hasta para referirse a unas patatas fritas, podemos afirmar que el ser humano no alcanza siquiera a intuir el significado de tan sagrado concepto.
Cuando la mayoría de nosotros hablamos de amor, hacemos referencia a un montón de deseos, sensaciones, emociones y maneras de vincularnos con los demás, basadas en el egoísmo y el egocentrismo, la mayoría de las veces. Miramos para que nos miren, halagamos para que nos halaguen, agradamos para que sean agradables con nosotros, o para recibir atención, afecto, agradecimiento o un trato preferente.
Nos llenamos la boca diciendo que amamos, pero lo que realmente buscamos es la felicidad CON el otro, y no la simple felicidad DEL otro. Queremos que el ser humano que se supone que amamos sea feliz, eso sí, siempre que sea “conmigo”.
El amor humano es una experiencia importante que se da en la relación, en la vinculación entre seres. Una vivencia que unas veces es más elevada que otras, pero que siempre está condicionada y espera algo a cambio de lo que da. No negamos que sea una experiencia maravillosa y de la que mucho podemos aprender, pero no tiene nada que ver con el Amor con mayúsculas.
Amor es VER al tú y buscar sólo su bien. Ahí empieza todo.
El Amor trasciende el afecto personal y se convierte en una actitud de entrega genuina hacia los demás, sin depender de sus méritos, belleza o acciones. Hace referencia al dar sin esperar, a permanecer fieles en nuestro deseo de colaborar con el bien de “otro que no soy yo”, sean cuales sean las circunstancias. No hacerlo intentando retenerlo, ni obtener atención o beneficios, sino desde el propósito limpio y firme de procurar su bien y felicidad, aunque ello implique que el otro se aleje de mí. Este Amor nada tiene que ver con vínculos emocionales de atracción y pasión que se dan entre las personas. Podría quizás asemejarse levemente a la incondicionalidad del amor maternal, pero este tampoco lo abarca, pues para ello las madres tendríamos que amar a cualquier hijo como al propio. El Amor crea el valor en el otro al amarlo, es un acto de la voluntad pura que elige buscar el bien supremo del prójimo, independientemente de quien sea.
El Amor es una Fuerza cosmogónica Universal, la más poderosa que existe, y la Expresión más fiel de la Naturaleza Divina.
El Amor así, va mucho más allá de las emociones, de las condiciones; es grandeza de corazón en apertura, implica pureza en la intención y es lo único que podrá abrir el corazón humano de manera auténtica, para que salgamos del estado decadente al que nuestro egoísmo nos ha condenado. Tal vez pensemos que hablamos de algo demasiado inmenso para vivirlo en nuestra limitada vida, pero hemos de saber que todo aquello que tienda a la unión y a la colaboración fraterna es una manifestación del Amor.
El Amor debe ser la Luz que nos guíe en todo instante y oportunidad, el que inspire nuestras acciones cotidianas. Hemos de elegirlo y acercarnos a él cada día con determinación, con deseo de bien y voluntad férrea de alcanzarlo de acuerdo a nuestras posibilidades en cada momento del camino.
Es absolutamente necesario que seamos capaces de unirnos definitivamente entre nosotros con los lazos del Amor para que esta especie esté en condiciones de sobrevivir.
Hemos hablado en estas publicaciones de conocimiento, de Amor y de evolución. Y lo cierto es que la Evolución sólo es posible si fusionamos Amor y conocimiento.
El Amor es maravilloso, glorioso, grandioso; pero por sí solo, y en medio de un mundo tan superficial, confuso y hostil como este que nos rodea, nos acabaría matando. El dolor que generamos los seres humanos es de tal envergadura, que no podemos ni calificarlo. Si lo miramos con Amor y un mínimo de sensibilidad, no podríamos soportar ese dolor sin estallar por los aires. Sólo podemos sostenerlo, e incluso transmutarlo y ayudar a otros, si nuestro Amor tiene una sólida base espiritual cimentada en el conocimiento.
Del mismo modo, el conocimiento, si carece de empatía, de humildad, de humanidad, de Amor, se convierte simplemente en erudición, es decir, se queda en unas lecciones muertas, que no terminan sirviendo más que para alimentar la propia soberbia.
El Amor ha de avanzar hacia el conocimiento de la misma manera que el conocimiento ha de avanzar hacia el Amor. Porque en esa unión, en ese “Matrimonio Sagrado”, en esa Sabiduría Amorosa, en ese Amor Sabio, está la base, la clave, la puerta, la llave de la evolución y, por tanto, de la supervivencia del ser humano actual.
Hola Maria. Han resonado en mi las siguientes expresiones:
ResponderEliminar"Todo aquello que tienda a la unión y a la colaboración fraterna es una manifestación del Amor". Con su lectura he tomado consciencia de que esta premisa ha guiado mi vida, aun cuando nunca antes la había conseguido tan perfectamente expresada y síntetizada.
"El Amor ha de avanzar hacia el conocimiento de la misma manera que el conocimiento ha de avanzar hacia el Amor". Hace años aprendí esta sinérgia desde el punto de vísta de la metafísica (Segundo Rayo de Amor - Sabiduría), e incluso se que es empleada en la sanación, pero es ahora que comprehendo su profunda reciprocidad y complementaridad.
Muchas gracias por compartir generosamente y con tanto amor, este conocimiento.
P.D.: He leido todo el Blog. En mi opinión, lo que compartes es muy valioso, oportuno y digno de difundirse, por lo que te animo a seguir este camino que has elegido, pues percibo que está siendo guiado por el Amor - Sabiduría que emerge de tu esencia.
Carlos.
Hola querido Carlos. Muchas gracias por tus palabras, son un hermoso regalo. No sabes lo valioso que es para mi encontrarte aquí y que ambos formemos parte de nuestra Comunidad de Almas.
EliminarSiento con mucha claridad que cualquier destellito de luz que alcancemos, por pequeño que sea, si es fruto del Amor y del camino recorrido, solo tiene sentido si lo ponemos sobre la mesa con confianza y sencillez, tal como nos enseño Jesús. Nuestra luz solo encuentra su brillo en la entrega y la fusión con la luz de nuestros hermanos.
Creo que las fuerzas espirituales en amorosa unión fraterna, no se suman, sino que se multiplican exponencialmente. Y que la llamada hoy es a crear llamas conjuntas que iluminen el sendero de la evolución hacia una forma nueva y más elevada de concebir esta especie.
He visitado tu lugar desde el primer día que lo mencionaste, maravillada. Y te digo de corazón que aquí me tienes con los brazos abiertos, para colaborar en tu maravilloso proyecto con lo que pueda aportar y esté en mi mano.
Gracias.