1. DIOS

Si vamos a abordar contenidos sobre Conocimiento Espiritual, creo que es razonable comenzar por este concepto, tan utilizado como desconocido.

¿Crees  en Dios? Es una pregunta frecuente que la mayoría de los humanos se hacen a sí mismos y a los demás. ¿Qué te parecería escuchar hoy que la existencia de Dios no tiene nada que ver con creencias?

La misma expresión existencia de Dios puede resultar un poco confusa porque el concepto Dios que maneja la mayoría cuando oye o pronuncia esa palabra es ingenuo e infantil. 

Si nos planteamos que Dios es un Señor de barbas blancas que nos mira y juzga desde no sé dónde y nos premia o castiga a conveniencia es ridículo. Dentro de dicha creencia popular nos encontramos aquellos que "creen" y aquellos otros que "no creen", más ninguno de los dos grupos puede salir de ese ámbito que pertenece al mundo de las "creencias". 

La propia palabra Dios -y todo lo que asociamos a ella- es la que está obstaculizando nuestra comprensión de la Realidad Divina:

Dios no es una persona ni nada que se le parezca. Dios es un Principio Activo de ORDEN, que atraviesa y estructura la Vida toda y la articula en Armonía. 


Las grandes mentes que jalonan nuestra civilización lo han compartido con nosotros de muchas y muy diferentes maneras desde el principio de la historia. Sus mismas mentes brillantes son una manifestación visible de esa Suprainteligencia. 

Los griegos, por ejemplo, a Dios lo llamaban "Aquello", por innombrable, inclasificable, inabarcable e imposible de delimitar en una palabra. Aquello - decían- que no tiene origen y es el Origen de todo lo que lo tiene.  

Y, si esos genios que antes mencionábamos, lo han visto es porque ese Orden puede percibirse incluso a simple vista en la materia, pues está manifestado en la biología, en las leyes de la física o la genética, en la astronomía, en la química, en la composición y movimiento evolutivo de toda materia, etcétera. Todo en la existencia refleja el orden que lo configura y ese orden es siempre el mismo. La ciencia no es sino un acercamiento a ese Aquello que los griegos nombraban; porque los científicos, cuando estudian la realidad, nada inventan: lo que hacen es descubrir lo que ya ES. 

Toda consecuencia tiene una causa, dice la ciencia, y Dios es la Causa Primera que impulsa e impregna todo lo causado. La causa está presente en lo causado, como en un huevo frito está presente la gallina, el calor que la hizo formarse en su propio huevo, los granos que en su vida la alimentaron, la aceituna, el fuego, el sol, etcétera. 

Ahora vivimos cegados en un sistema materialista que considera que solo existe lo que puede percibirse con los sentidos físicos, propios de la materia. Pero la Realidad Espiritual que hace posible esa materia, aunque invisible a nuestros ojos,  está detrás de toda ella. La Sabiduría de todos los tiempos nos lo muestra con claridad y la tenemos ahí, para quien quiera verla o acercarse a ella. Porque sólo ella puede ayudarnos a abrir los sentidos internos, accediendo así a una visión más amplia y profunda, que trasciende a los ojos.

Dios no necesita de pruebas porque cuando por fin Lo ves, te das cuenta de que está en todas partes. Está fuera y - mucho más a mano- está dentro de nosotros, en lo más íntimo de lo que somos. 

Cantaba Agustín de Hipona después de un largo recorrido por la vida material: "Tarde te amé, oh hermosura tan antigua y tan nueva, porque estabas dentro de mí, y yo, de mí mismo, estaba fuera y por fuera te buscaba" 

Por eso es tan importante la conexión con lo que esencialmente somos. Porque solo desde ahí podremos ver más allá de la apariencia. Porque solo ahí están todas las claves para orientarnos en la vida. Y porque solo así la creencia se transforma en vivencia. 

Mientras busquemos esas claves fuera (en el tener y tener, por ejemplo) sin encontrar esa conexión íntima interior que es la que marca lo que realmente estamos buscando, solo hallaremos vacío al final del camino. Esto es algo que experimentan cientos, miles de personas en todo el mundo.  

Yo, por ejemplo, no necesito pruebas para comprender que Dios existe cuando contemplo la vida. Ni para sentirlo y amarlo desde lo más hondo y verdadero de mí misma. Para mí es algo natural que brota espontáneamente, como la florecita busca al sol que le da la vida. 

Nada de esto tiene que ver con la "fe" de las religiones. Y todo con la Consciencia. 



Comentarios

  1. Gracias por compartir y acercarnos estos conocimientos de una forma tan sencilla y cercana. Creo que, en el mundo tan acelerado en el que vivimos, es más necesario que nunca encontrar espacios que nos inviten a parar, mirar hacia nuestro interior y recuperar esa dimensión espiritual que tantas veces dejamos olvidada.

    Hay mucho que aprender de la sabiduría que nos ha precedido y, sobre todo, mucho que descubrir dentro de nosotros mismos. Gracias por el tiempo, el cariño y el trabajo que estais poniendo en este blog. Estoy segura de que nos va a ayudar a muchos en nuestro propio camino. ❤️

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    1. Gracias Patricia. Sí, tenemos un largo camino por delante y se trata justamente de eso, de mirar hacia adentro y aportar cada uno nuestro importante granito de arena, que nos ayude a orientarnos en la travesía y a construir juntos un mañana radiante de sol.
      Gracias por estar.

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    2. Muy buenas tardes, soy M. Piedad tu compañera de los miércoles... Qué gran regalo, María poder leer estas palabras llenas de sabiduría es una bendición. Gracias por esta maravillosa aportación... Aquí empieza el primer paso de un maravilloso camino hacia el despertar de nuestra consciencia. Bendiciones .. que Dios nos bendiga

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    3. Hola M Piedad, ¡qué inmensa alegría verte por aquí! Muchas gracias por tu presencia. Seguimos todos juntos aprendiendo, caminando y amando, paso tras paso.

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